Variedad de Calabi-Yau

Quise hacer de estas fechas una Navidad fuera del Grinch que me caracteriza. Ver lo bonito que tengo, valorar mis amistades y mi familia, dejar los rencores y las malas vibraciones a un lado para despedir con calma y satisfacción el peor año de la historia. Por el bien de ambos, por el bien propio.  Y yo no sé qué te ocurrió este verano en Baltimore, que ya no has vuelto a ser el mismo.¡Pffffff! Mira que lo he intentado. Sonreír con la mirada perdida y asintiendo a nosequé cosa que me estabas contando. Quedar en masa con gente que no veo hace meses y que solo hablan de ellos mismos durante horas y cierran con un "bueno-tú-qué-tal", como si importara. Aunque visto lo visto, lo prefiero. Ir a esa cena ridículamente cara en lo alto de la ciudad con todas ellas mirándome, sintiendo sus comentarios en off con su mirada sobre mi aspecto descuidado mientras vosotros no podíais aparcar el tema laboral degustando el bogavante del que sentí pena, por cierto. Poner cara de sorpresa al recibir tu inútil e inapropiado regalo de Navidad, comprado a última hora en la joyería de la Rambla. Jamás deseé un reloj Cartier con sus piedras incrustadas ¿El tiempo es oro? ¿Quizás te arrepientes de algo y lo pagas con joyas? ¿Quizás es demasiado tarde? Un reloj carísimo que irá a la caja fuerte en dos días... ¿Y qué me dices de cenar con tus padres? Han pasado dos años desde que estamos juntos y tenía que ser ahora cuando decidiste presentarme a tu familia, por fin. ¿No podrías haber esperado a otro momento que este que odio tanto y me recuerda lo infeliz que soy? Porque soy un complemento, una actriz secundaria en cada situación, la adorable niña perdida, de sonrisa permanente aunque reina de la desidia. Aún así, brindemos por el año de puro teatro. Hagamos el acto final como se merece. Besemos a padres, hermanos, cuñados y suegros. Abracémonos fuerte y sin pausa. Disfracemos la realidad entre Moët y chocolate suizo. Quitémonos los zapatos de aguja y bailemos descalzos como si me quisieras. Como si yo te hubiese querido alguna vez. Porque yo no sé si podré aguantar otra Navidad más, ho-ho-ho!

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