Las pequeñas cosas (que lo son todo)

Salir de casa pensando que tenías que haberte abrigado más, el portero barriendo la entrada del edificio, atravesar Reina Victoria con las manos en los bolsillos, el conductor simpático de la línea F, los repartidores de periódicos gratuitos formando un pasillo de honor hasta la boca del metro, el barrio de los colegios mayores con algunas persianas todavía bajadas, la pija que se abraza a su carpeta amarilla con el logotipo de la universidad, volver a patear las hojas caídas de los plátanos de Ciudad Universitaria, entregar la ficha al profesor, examen liberatorio en febrero, únete al equipo de rugby de la Facultad, fiesta en Cats de bienvenida, napolitana y café con leche a las once, el escotazo de la chica de primer curso, exposición oral en grupos, los rezagados con el sobre de la matrícula haciendo cola delante de Secretaría, el rumor sobre tal catedrático que se jubila y habrá aprobado general, el programa de la asignatura está en Reprografía, la cerveza en el césped, qué tal te fue septiembre, te tengo que dejar unos apuntes buenísimos, este año acabamos sí o sí…

Primer día de clase. Cómo te echaba de menos, querida rutina.

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4 Responses to Las pequeñas cosas (que lo son todo)

J. Jiménez Gálvez dijo...

Al final son esas pequegneses (teclqo frances) las q se echan de menos, sobretodo el cafe de las 11.

Julián Simón dijo...

Siempre tan tuyo y tan nuestro, Carlos

rafa peñalver dijo...

No se te olvidará ese escote de la de primero, ¿eh?

CURRO BLÁZQUEZ dijo...

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