Immortels

Hoy no salimos de casa. La cama está deshecha y la lavadora centrifuga nuestros uniformes. Al otro lado de la ventana, la calle vacía de un domingo gris. Estoy en el sofá del salón, haciendo un crucigrama imposible de resolver. Levanto la mirada y allí están tus ojos, mirándome como llevas haciendo todo este tiempo. Pienso en cómo llegaste a mi vida, o cómo llegué yo a la tuya y me parece fantasía de la que se improvisa en un cuentacuentos. Y también me parece increíble lo fuertes que somos, junto a ti mis miedos son más pequeños y menos feos. Quisiera creer que estábamos destinados a encontrarnos en este mundo, a pasar los días así, el uno frente al otro, pero mi naturaleza científica atribuye todo esto a la arbitraria casualidad. No digo nada, claro. Sencillamente me quedo en silencio admirando tus ojos vivaces, y me preguntas divertida que qué me pasa. Tengo deseo de besarte. La radio está encendida y nuestro equipo vuelve a perder el campeonato. A tu lado, tiemblan los domingos.

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